
Criar a los hijos es un esfuerzo de toda la vida. Desde la cuna hasta la universidad y más allá, tu descendencia seguirá siendo parte de ti. La crianza de los hijos es una actividad exigente y, a lo largo de todas las etapas de la vida, el estrés y las dificultades son inevitables.
Con eso en mente, nuestra existencia, con o sin hijos, es propensa al estrés y las dificultades. La vida es un desafío para todos; sobrevivir y prosperar requiere un esfuerzo continuo. Esta pieza es la interpretación de un laico de los cuatro principios principales, o verdades nobles, del budismo y cómo pueden relacionarse con la tarea de ser padres.

Cuatro nobles verdades de la crianza según el budismo
#1 – La vida es sufrimiento
Sin entrar en muchos detalles, el principio central de esta verdad es que nosotros, como seres humanos, estamos destinados al sufrimiento. El concepto de sufrimiento necesita ser interpretado en el sentido más amplio posible; no pretende ser una profecía del fin del mundo.
En términos simples, el sufrimiento es ineludible debido a la imperfección de nuestra condición humana y del entorno que nos rodea. Nuestros cuerpos, mentes, paisajes y planes siempre serán de algún modo inadecuados.
Esta realidad, a su vez, tiene el potencial de crear nuestro sufrimiento, ya sea a gran escala o como un inconveniente menor. Los padres son muy propensos a cualquier forma de sufrimiento en relación con la vida de sus hijos.
#2 – El deseo es la causa del sufrimiento
Una simple interpretación de esta segunda verdad llama la atención sobre el hecho de que los deseos rotos o insatisfechos conducen al sufrimiento. Las expectativas no satisfechas, los planes fallidos y las insuficiencias tienen la capacidad de crear emociones negativas.
Los padres existen en un mundo repleto de expectativas no solo de sus hijos sino también de ellos mismos. Por supuesto, las expectativas son guías importantes y necesarias a lo largo de nuestras vidas.
Con respecto a cómo se puede aplicar el segundo principio del budismo a la crianza de los hijos, el reconocimiento de los límites de nuestro control y la conciencia de nuestras emociones nos da una mayor aceptación de esta verdad.

#3 – La Eliminación del Deseo Termina con el Sufrimiento
La tercera noble verdad del budismo afirma que podemos escapar de nuestro sufrimiento si eliminamos nuestros deseos. Además, nuestros deseos tienen sus raíces en nuestro apego a las cosas, ideas, lugares, etc. Esta verdad puede parecer absurda o quizás, irónicamente, indeseable.
Los deseos guían nuestras vidas; nos proporcionan motivación y nos ayudan a construir un marco para nuestra existencia. Sin poder vivir la vida de un monje asceta, ¿cómo es posible esta perspectiva? Un padre debe tomar este tercer principio con pinzas; sin embargo, la sabiduría que proporciona aún se puede aplicar a nuestro papel.
La aceptación de la naturaleza imperfecta y defectuosa de la vida y cómo se aplica a nosotros y a nuestros hijos otorga una conciencia de esta verdad particular. Forma tus expectativas de manera realista y prepárate para los contratiempos.
#4 – Sigue el Camino Óctuple para Eliminar a Desire
La cuarta noble verdad del budismo se construye sobre la base de las tres primeras y establece ocho formas de vida adecuadas o correctas que, por su virtud, guían a los practicantes del budismo hacia la iluminación. La iluminación trae consigo el fin del sufrimiento.
Presentado de manera simple, el camino óctuple promueve la rectitud de la creencia, la resolución, el habla, la acción, el sustento, el esfuerzo, el pensamiento y la meditación.
La forma más sencilla para que un laico y sus padres adopten este principio en su vida es ser conscientes de los ocho caminos presentados. La autoconciencia y la apreciación de estos ocho aspectos de la existencia pueden impulsarnos a ser mejores padres.

En última instancia, la belleza intrínseca del budismo es su universalidad. Para aquellos que saben poco de su trasfondo y propósito, esta religión se trata exclusivamente de vivir la vida de la manera correcta y buscar la iluminación.
Las teorías y la sabiduría del budismo se pueden aplicar a la vida de cualquier padre, independientemente de sus creencias y prácticas religiosas.
Ya sea que se asocie o no con una organización budista, las cuatro nobles verdades contienen una sabiduría eterna. La crianza de los hijos también es atemporal, y no existe un enfoque único para todos ni una familia perfecta.
Tu vida y la vida de tus hijos encajan dentro del ámbito de las enseñanzas budistas. El reconocimiento de nuestra condición humana y su relación con las Cuatro Nobles Verdades puede brindarle un grado de iluminación en su vida como padre.